Nikki llega a casa de su mejor amiga, maleta en mano, lista para un fin de semana divertido, solo para encontrarse en la puerta con el hermano de su amiga, Nathan. No tarda en darse cuenta de que se ha equivocado con las fechas y que su amiga está fuera de la ciudad. Sin otro lugar a donde ir, Nathan la invita a pasar. Mientras se ponen al día y se acomodan en un fin de semana inesperadamente tranquilo, viejos recuerdos resurgen. Nikki admite que siempre ha tenido un flechazo con él, algo que nunca antes había tenido el valor de decir. Pillado por sorpresa pero intrigado, Nathan ve la situación bajo otra perspectiva, y lo que empezó como un error incómodo se convierte rápidamente en un fin de semana que ninguno de los dos había planeado pero que de repente a ambos les interesa mucho.