
La presentación de medias puerta a puerta de Jesse Pony parece condenada cuando conoce a Will, un chico soltero que no tiene absolutamente ningún uso para ellas. Negándose a perder la venta, Jesse le hace una apuesta juguetona que si ella misma modela las medias, él comprará un par. Lo que empieza como una demostración de ventas descarada se convierte rápidamente en un juego coqueto que ninguno de los dos espera.
